Desde Fedecoop afirman que la rentabilidad de la yerba mate es ‘absolutamente negativa’ y alertó sobre el abandono de plantaciones. Problemas estructurales afectan al té.
(NAP) Productores y cooperativas siguen denunciando el mal momento que atraviesan dos de las principales economías regionales de Misiones, como la yerba mate y el té.
La yerba mate, principal actividad agropecuaria de la provincia, enfrenta una profunda caída de rentabilidad que ya se traduce en abandono de plantaciones y dificultades económicas en numerosas localidades del interior, describió el presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, Gustavo Hein.
En declaraciones al programa Agroindustria en foco de ECo Medios AM 1220, el dirigente advirtió que el problema de los yerbales excede la discusión sobre el precio de la hoja verde y responde a desequilibrios estructurales del mercado.
“La actividad yerbatera es la actividad emblemática de Misiones y la que más derrama económicamente”, afirmó Hein. Según detalló, la cadena involucra a unos 12.500 productores registrados y alrededor de 18.000 trabajadores rurales que dependen directamente de la actividad.
Por esa razón, explicó que cualquier crisis en el sector tiene consecuencias que trascienden a las chacras. “Se resiente no solamente el sector productivo, sino también el comercio, la pequeña industria y la recaudación de los municipios”, señaló.
Aunque el derrumbe de los precios aparece como la manifestación más visible de la crisis, Hein consideró que el problema de fondo está en la estructura del mercado yerbatero.
“El precio es un emergente de la situación. El problema es el tipo de mercado que configura la actividad, donde la oferta y la demanda no pueden jugar libremente”, explicó.
Según indicó, la demanda de yerba mate crece muy lentamente y cualquier incremento de la oferta, ya sea por factores climáticos o por nuevas plantaciones, genera fuertes presiones bajistas sobre los precios.
A esto se suma la eliminación de herramientas regulatorias que contemplaba la ley del Instituto Nacional de la Yerba Mate, como la posibilidad de autorizar nuevas plantaciones, establecer mecanismos de equilibrio entre oferta y demanda o fijar precios de referencia. “Hoy no existen mecanismos que puedan generar ese equilibrio”, sostuvo.
La consecuencia es una brecha cada vez mayor entre costos y precios. Hein recordó que el último dato oficial difundido por el INYM ubicó el costo puro de producción en $423,99 por kilo de hoja verde en octubre de 2025, sin contemplar rentabilidad para el productor.
Sin embargo, actualmente el precio promedio que recibe el productor ronda los $240 por kilo. “Estamos muy por debajo del costo puro de producción”, resumió.
La pérdida de rentabilidad está provocando un fenómeno cada vez más visible en las zonas productoras. “Muchos no subsisten. Hay un abandono generalizado de las explotaciones”, afirmó Hein.
Según explicó, los productores ya no pueden afrontar tareas básicas de mantenimiento como limpieza, podas o fertilización, lo que acelera el deterioro de las plantaciones.
La situación presenta además una dificultad adicional: la yerba mate es un cultivo perenne. Una vez implantado, puede permanecer en producción durante décadas, por lo que las decisiones productivas no pueden modificarse de una campaña a otra como ocurre con los cultivos anuales.
“Usted la planta y la tiene ahí durante 30 o 50 años. No es que al año siguiente se deja de sembrar”, explicó.
Té, una crisis persistente
La actividad tealera (foto) también atraviesa dificultades, aunque por razones diferentes.
A diferencia de la yerba mate, cuya producción se destina mayoritariamente al mercado interno, el té argentino depende casi exclusivamente de las exportaciones.
“El 90% de la producción se exporta y apenas el 10% queda en el mercado interno”, señaló Hein.
Según indicó, la crisis del sector ya lleva cerca de 2 décadas y está vinculada a las características del comercio internacional y a la concentración del negocio.
Gran parte del té argentino tiene como destino Estados Unidos, donde es utilizado como materia prima para la elaboración de bebidas industriales.
“Muchas veces no se exporta como té para consumo directo, sino como insumo para otros productos, por lo que el valor que se obtiene no es tan importante”, explicó.
Además, Hein advirtió que tanto en la yerba mate como en el té existe una fuerte concentración empresarial, con pocos compradores que terminan condicionando la formación de precios.
En este contexto, las cooperativas y productores reclaman medidas que permitan recuperar rentabilidad y evitar la pérdida de productores en dos actividades que constituyen la base económica de amplias zonas rurales de Misiones y Corrientes. (Noticias AgroPecuarias)
