La CAF proyecta un año más favorable y apoyan la trazabilidad y los ajustes sanitarios como ejes para mejorar competitividad y resultados.
(NAP) Tras un 2025 que cerró con balances mayormente neutros, el negocio del engorde a corral mira a 2026 con expectativas positivas, apoyadas en mejoras de eficiencia, cambios regulatorios relevantes y un escenario ganadero que, aunque desafiante, ofrece oportunidades.
Así lo planteó el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Fernando Storni, al trazar el panorama del sector y anticipar lo que viene, quien basó el optimismo en la estabilidad de los costos productivos y en un marco institucional que comienza a alinearse con las exigencias de los mercados de mayor valor.
“Venimos de 2 años buenos para la ganadería en general, y en el feedlot el costo del kilo producido se mantuvo muy estable, sobre todo por el costo de la alimentación”, explicó Storni. Ese factor permitió compensar una relación compra-venta desfavorable durante gran parte del año, con un ternero firme incluso en plena zafra.
Para 2026, la mirada está puesta en la demanda. Desde la Cámara entienden que el verdadero salto productivo vendrá de la mano de la exportación de carne de calidad.
En cuanto al mercado de hacienda, el presidente de la Cámara señaló que la firmeza de precios podría continuar si no se produce una salida masiva de invernada. Con buenas condiciones forrajeras y valores elevados, muchos productores logran cubrir costos vendiendo menos cabezas, lo que limita la oferta. No obstante, advirtió que eventos climáticos extremos podrían alterar ese equilibrio.
Respecto al consumo, Storni reconoció una leve recuperación —con un consumo per cápita cercano a los 49 kilos— aunque todavía por debajo de los niveles históricos. “El principal motor sigue siendo el mercado externo, pero si la economía logra recomponer salarios, eso también puede ayudar al consumo interno”, indicó al programa Agroindustria en foco de Eco Medios !M 1220.
Hoy, cerca del 40% de la faena proviene de corrales registrados en Senasa, aunque la Cámara estima que alrededor del 75% de la carne tiene algún tipo de terminación intensiva. En los grandes centros urbanos, esa proporción se eleva aún más, consolidando al feedlot como el sistema dominante tanto para el mercado interno como para la exportación de calidad.
Trazabilidad
POr otra parte, Storni expresó el apoyo del sector a la obligatoriedad del uso de la caravana electrónica que entró en vigor a partir del 1 de enero. “Argentina se posiciona mejor frente a los mercados externos. La trazabilidad permite dar garantías, pensar en producciones segregadas y capturar nichos que pagan más”, sostuvo.
“Si un mercado exige no usar determinado producto, ese diferencial tiene que ser reconocido en precio. La trazabilidad permite asegurar quién cumple y quién no”, señaló, al tiempo que remarcó que se trata de productos inocuos, aunque con distintas exigencias comerciales según el destino.
Otro punto clave para 2026 es la reciente modificación en los planes de vacunación contra la fiebre aftosa. La nueva normativa reduce la obligatoriedad de la primera campaña en feedlots, lo que impacta directamente en la eficiencia. “Sacar un animal del corral para vacunarlo implica pérdidas productivas. Hay estudios que muestran hasta 10 kilos menos por animal en el ciclo de engorde”, explicó Storni, al destacar el ahorro tanto en costos directos como en rendimiento. (Noticias AgroPecuarias)
