domingo 17/05

Fecha de siembra, calidad del grano e IA en trigo

Por Ricardo H. Maich (*1) y Leticia R. Mir (*2)

Bien, entre las prácticas de manejo en el cultivo de trigo que constantemente están sujeta a revisión podemos mencionar: la elección varietal, el riego, la fertilización, la fecha y densidad de siembra, el control de malezas, insectos y enfermedades, entre las más relevantes (Anderson, 2010).
Centrando nuestra atención en el efecto de la fecha de siembra sobre la producción de grano y la calidad de éste, basta con disponer de las palabras claves oportunas y revisar la web. Sin entrar en demasiados detalles y sobre una revisión de 23 trabajos científicos las hipótesis que surgen luego de agrupar los trabajos según sus resultados son las siguientes:

a) “Con el atraso de la fecha de siembra en trigo se ve incrementado el porcentaje de proteínas, aunque suele penalizarse el rendimiento en grano”. Doce de los veintitrés trabajos (52 %) sustentan esta hipótesis a la que llamaremos hipótesis nula o H0.

b) “La fecha de siembra no influye sobre la cantidad de proteínas del grano de trigo”. Seis de los veintitrés trabajos (26%) sustentan esta hipótesis alternativa a la que llamaremos H1.0.

c) “Con el atraso de la fecha de siembra del trigo el contenido de proteínas del grano disminuye”. Cuatro sobre veintitrés trabajos (17%) sustentan esta segunda hipótesis alternativa a la que llamaremos H1.1.

Y qué nos dice al respecto la IA. “La siembra tardía del trigo generalmente aumenta el contenido de proteína y gluten húmedo del grano debido al estrés térmico durante el llenado del grano, lo que reduce la acumulación de almidón. Sin embargo, esto suele reducir la resistencia del gluten (valores SDS/Zeleny) y el rendimiento general, mientras que la siembra temprana favorece un mayor rendimiento y una calidad industrial más balanceada”.

En síntesis, la IA nos orienta sobre el tema aliándose al paradigma vigente resultante de una exhaustiva revisión bibliográfica que inclina la balanza hacia aquel platillo con el mayor número de argumentos a su favor. Casualmente sobre una revisión de 23 trabajos, casi el 50% sustentan la siguiente afirmación: “Con el atraso de la fecha de siembra en trigo se ve incrementado el porcentaje de proteínas, aunque suele penalizarse el rendimiento en grano”, coincidente con lo que nos revela la IA.

En el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, y en tres fechas de siembra (02/05/25, 20/05/25 y 06/06/25), se cultivaron dos genotipos de trigo para pan, el cultivar comercial DM Pehuén de ciclo intermedio y una línea experimental con sangre antigua (LE 3×5-1) de ciclo corto-intermedio. Se sembraron 200 semillas viables m-2 en parcelas de cinco surcos de 5 m de longitud distanciados por 0.20 m.

Se recurrió al uso de un diseño en parcelas divididas con tres repeticiones. Como parcela principal se consideró a la fecha de siembra y como sub parcela a cada uno de los materiales evaluados. El cultivo se condujo en secano y no se lo fertilizó con nitrógeno en función de los resultados que arrojó el análisis del suelo, 25.2 ppm de N NO3- (0-40cm) con un % de MO de 2.91.

Alcanzada la etapa de madurez de cosecha se procedió a tomar una muestra de 1.2 m2 por parcela. Se midieron o estimaron las siguientes variables: rendimiento en grano (Grano) y en biomasa aérea (Biomasa) en kilogramos por hectárea (kg ha-1), índice de cosecha (IC) en porcentaje, peso de mil granos (P1000G) en gramos y número de granos por metro cuadrado (N° granos m-2).

En cuanto a la calidad industrial del grano cosechado se procedió a determinar los siguientes parámetros: peso hectolítrico, porcentaje de proteínas y de gluten húmedo. Para el análisis estadístico de información recopilada del ensayo se recurrió al uso del software Infostat.

En la tabla 1 se presentan los valores medios para el rendimiento en grano y dos de sus principales componentes, la producción de biomasa aérea y el número de granos m-2. A raíz de que el análisis estadístico resaltó una interacción significativa entre materiales x fechas de siembra se abrió la tabla de medias presentando las seis posibles combinaciones entre las dos mencionadas fuentes de variación.

En lo que respecta al cultivar comercial DM Pehuén y para las tres variables antes mencionadas, los valores medios más altos y estadísticamente significativos se observaron cuando el cultivo se implantó en la fecha más tardía (06/06/25). Por su parte, la línea experimental LE 3×5-1 produjo más grano, biomasa y número de granos cuando fue implantada entre el 20 de mayo y el 6 de junio del año 2025. El balance hídrico durante la estación de cultivo puede arrojar un poco de luz sobre estos resultados. El agua útil almacenada en el suelo hasta los dos metros de profundidad al momento de la primera fecha de siembra del 2 de mayo fue de 230.6 mm.

Durante los meses de mayo, junio, julio y agosto hasta el día 30 las precipitaciones ascendieron a los 33.5 mm. La línea experimental LE 3×5-1 sembrada el 2 de mayo transcurrió la totalidad de su periodo crítico en un estrés hídrico terminal.

De ahí que su rendimiento rozó los 3000 kg ha-1 principalmente gracias al agua almacenada en el suelo. Los 60 mm que cayeron en el Campo Escuela entre el 30 y 31 de agosto coincidieron con el inicio del periodo crítico para la segunda y tercera fecha de siembra en la línea experimental, y con la primera y segunda fecha del cultivar comercial DM Pehuén, lo que elevo el rendimiento en grano ubicándolo en un intervalo entre los 3500 kg ha-1 y 4500 kg ha-1.

Finalmente, y en plena espigazon de la tercera fecha de siembra del cultivar DM Pehuén, se registró una precipitación de 29 mm. Las inusuales precipitaciones invernales y la oportuna lluvia durante la floración del cv. DM Pehuén sembrado el 6 de junio, resultaron ambientalmente amigables (disponibilidad de agua y de los principales macro nutrientes) para que el cultivar comercial superase las 5 ton de grano por hectárea.

Tabla 1. Valores medios para el rendimiento en grano y dos de sus principales componentes (biomasa aérea y número de granos) para seis combinaciones bifactoriales entre tres fechas de siembra y dos genotipos de trigo.

En las tablas 2 y 3 se presentan por separado el efecto del material (Tabla 2) o la fecha de siembra (Tabla 3) sobre los valores medios de las variables índice de cosecha y peso de mil granos. Haciendo hincapié en el efecto de la fecha de siembra sobre ambas variables (Tabla 3), cabe destacar que la proporción de materia seca particionada a grano (índice de cosecha) sobre el total de materia seca secuestrada, fue significativamente mayor en la tercera fecha de siembra.

Tabla 2. Valores medios para el índice de cosecha y el peso de mil granos para dos genotipos de trigo.

Tabla 3. Valores medios para el índice de cosecha y el peso de mil granos para tres fechas de siembra en trigo.

Tanto el porcentaje de proteínas como el porcentaje de gluten húmedo en el cultivar DM Pehuén aumentó con el atraso de la fecha de siembra (Tabla 4). Los valores correspondientes a la línea experimental presentaron un intervalo de variación menor, manteniéndose constantes a lo largo de la segunda y tercera fecha de siembra.

Tabla 4. Valores medios para el peso hectolitrico, porcentaje de proteínas y de gluten húmedo en el cultivar DM Pehuén y la línea experimental LE 3×5-1 implantadas en tres fechas de siembra.

Llega el momento de aceptar o rechazar la hipótesis nula o H0 que enunciaba los siguiente: “Con el atraso de la fecha de siembra en trigo se ve incrementado el porcentaje de proteínas, aunque suele penalizarse el rendimiento en grano”. En base a nuestros resultados está hipótesis se rechaza a favor de una nueva hipótesis: “El atraso de la fecha de siembra incrementa tanto el rendimiento como el porcentaje de proteínas del grano”. Si bien la excepción confirma la regla, la aspiración de toda hipótesis es ser la “regla”. Se cuenta con citas en las que se afirma que con el atraso de la fecha de siembra el rendimiento aumentó, pero el porcentaje de proteínas disminuyó (Spanic et al.,2025; Zheng & Zhang, 2023). En línea con lo afirmado previamente, y en un contexto ambiental semejante al de nuestro ensayo (condiciones favorables para lograr altos rendimientos en grano), Silva et al. (2014) observaron que las siembras del mes de julio produjeron más grano que las siembras de junio, pero con una menor calidad.

En síntesis, si nos guiamos por lo que nos dice la IA, y como se suele decir “con el diario del lunes todos somos Gardel”, quizás con haber atrasado un mes (de mayo a junio) la fecha de siembra durante la campaña agrícola 2025-2026 la caída en cuanto a la calidad del grano hubiese sido menor.

*1.Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC)

*2. Laboratorio de Calidad Industrial de Cereales y Oleaginosas en el Área Mejoramiento Vegetal en la EEA Marcos Juárez.