viernes 24/04
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Entre el barro y la abundancia: un año forrajero récord que pone en jaque al confort en los tambos

Por momentos, la campaña lechera actual parece moverse entre dos extremos. Por un lado, una oferta forrajera difícil de igualar; por el otro, condiciones climáticas que complican el día a día en los tambos. Así lo describe Franco Torossi, quien analiza el escenario productivo con una mirada que combina optimismo y preocupación.

El verano, en términos generales, no fue tan hostil para las vacas. Si bien se registraron dos olas de calor marcadas —una después de Navidad y otra a partir del 10 de enero—, que aceleraron el ciclo de los maíces, los cultivos lograron sostener buenos rendimientos y calidad. “Se terminaron de secar rápido, pero con gran rendimiento y buena calidad de forraje”, resume.

A ese panorama se suma un dato clave: las abundantes precipitaciones desde la salida del verano hasta el otoño. Este factor impulsó con fuerza la producción de pasto y asegura una base forrajera sólida para los próximos meses. “Hay silo de excelente calidad, pasturas muy buenas y se espera un verdeo de invierno también de gran nivel”, destaca.