domingo 30/11

En siembras tardías, la plasticidad genética permite ajustar los rindes de maíz

Finalizada la ventana óptima de implantación para el maíz temprano, comienza en gran parte del país la etapa de siembras tardías. En este contexto, especialistas destacan que la plasticidad genética de los híbridos actuales permite sostener buenos niveles de rendimiento, incluso al correrse de la fecha ideal.

En la zona núcleo, el Litoral y sectores del norte de Buenos Aires, las siembras tempranas lograron concretarse en tiempo y forma, proyectando rendimientos potenciales luego de varias campañas con resultados irregulares. Sin embargo, distintas áreas de la provincia de Buenos Aires registran anegamientos que impedirán completar la siembra en fecha óptima y obligarán a pasar a planteos tardíos.

«Los lotes sembrados temprano muestran buena condición agronómica y ahora el foco pasa por el seguimiento y la nutrición, en función del objetivo productivo», explica Jorge Pellegrino, gerente de Desarrollo de ILLINOIS Semillas, una de las marcas de maíz de GDM. . «En cambio, muchos lotes anegados tendrán que sembrarse en fecha tardía», agrega.

¿Qué ocurre cuando se retrasa la fecha de siembra?
Pellegrino señala que un productor que planificó un cultivo temprano aún puede aspirar a buenos resultados si debe retrasar su siembra. “En un planteo tardío los rendimientos no serán los mismos que en fechas tempranas, pero las expectativas siguen siendo altas cuando se trabaja a inicios de la ventana tardía y dentro del área central del país”, sostiene.

Cuando el retraso es mayor —más allá de fines de noviembre— se recomiendan estrategias orientadas a la estabilidad: reducir densidad de siembra y ajustar la fertilización a un escenario más restrictivo.

El rol de la plasticidad genética
Los híbridos modernos exhiben una marcada plasticidad reproductiva, que actúa como mecanismo de compensación frente a condiciones ambientales variables. Esta característica permite sostener rendimientos mediante distintos ajustes fisiológicos, como variaciones en el peso de los granos, la aparición de macollos, espigas más flexibles o la capacidad de desarrollar una segunda espiga cuando el ambiente lo permite.

“Hoy la genética permite aprovechar mejor los recursos disponibles. Con menos recursos, los materiales muestran estabilidad; con más recursos, se potencian”, destaca Pellegrino.

Napa y nutrición: dos variables clave en planteos tardíos
El especialista remarca la importancia de evaluar la altura de la napa freática antes de planificar la estrategia de fertilización. “Para definir la siembra, lo ideal es una napa por debajo de 120 centímetros, lo que favorece que el sistema radical la alcance y el cultivo reduzca su dependencia de las lluvias”, indica.

Además, aconseja ser prudentes con la nutrición en ambientes con excesos hídricos. “Dosificar la fertilización en dos momentos permite maximizar la eficiencia y minimizar el riesgo de pérdidas por lluvias o por la cercanía de la napa”, concluye.

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