martes 13/01

En la campaña 24/25, 8 de cada 10 productores detectaron daños por lepidópteros en maíces Bt

Este y otros datos surgen de los nuevos resultados de la encuesta de la REM a Socios de Aapresid, en más de 1.8 millones de hectáreas para conocer cómo fue el manejo de plagas en los principales cultivos.

La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) presentó los resultados de su Encuesta Nacional 2025. El relevamiento permite dimensionar los enfoques y desafíos de los productores argentinos en el manejo de malezas, insectos y enfermedades para los principales cultivos, en un contexto atravesado por el avance de biotecnologías, la presión de resistencias y la necesidad de diversificar estrategias.

La encuesta – realizada de forma ininterrumpida desde hace casi 10 años-  abarcó más de 1.8 millones de hectáreas e indagó sobre aspectos como ranking de plagas por cultivo, uso y efectividad de biotecnológicos, insumos biológicos, tecnologías y calidad de aplicación, estrategias de control químico y NO químico más utilizados.

Biotecnologías: alta adopción, pero con límites
Los datos muestran una alta adopción de eventos biotecnológicos, especialmente en maíz y soja, donde predominan materiales con tecnologías Bt para el control de lepidópteros y eventos apilados para tolerancia a herbicidas. 

La adopción de materiales Bt en maíz se consolida como estrategia clave contra lepidópteros, siendo su versión «Vip» la más usada en maíz en 2024/25 (68%). Sin embargo, en el 82% de los casos se detectaron daños y presencia de especies blanco de esta biotecnología, mayormente oruga de la espiga (H. zea).

Es clave destacar que los daños detectados no necesitaron, en su gran mayoría, de aplicaciones de insecticidas de refuerzo, sólo entre el 3 y el 15% de , en maíces Vip y Cry, respectivamente. 

En soja, Conkesta fue la biotecnología cuyo uso más creció entre 2024 y 2025 (0.6 a 8.3%). Aun así, se mantiene muy abajo de Intacta, tecnología usada en el 78% de los casos. 

Plagas: las protagonistas de la campaña
En el caso de las malezas, la Rama negra fue la que definió las aplicaciones en barbechos de primavera, acompañada de Yuyo colorado. Esta última junto al Sorgo Alepo fueron las más problemáticas en postemergencia de cultivos estivales, mientras que en cultivos invernales mayormente no hubieron aplicaciones herbicidas post emergentes, y quienes las hicieron fue para control de crucíferas. 

Los activos más usados fueron HPPD, PPO y ALS en preemergencia, y glifosato, hormonales y graminicidas en postemergencia.

En cuanto a insectos, además de la mencionada oruga de la espiga en maíz, la oruga medidora fue la que definió las aplicaciones insecticidas en trigo, girasol y soja, en el caso de este último cultivo, «palo y palo» con arañuelas.

En enfermedades, la más presente en maíz fue Roya común (P. sorghi), aunque que casi en ningún caso derivó en control químico. En soja, la Mancha marrón (S. glycines) requirió al menos 1 aplicación insecticida en la mitad de los casos. En trigo, Roya amarilla o estriada (P. striiformis) derivó en control químico en más del 60% de los casos. 

Biológicos: uso en crecimiento
La encuesta REM 2025 muestra que el uso de productos biológicos viene creciendo creciente: el 37.7% de productores usó algún biológico (además de inoculantes), un 10% más que en 2024. Los más usados: bioestimulantes. 

La encuesta también muestra que, si bien el control químico sigue siendo la herramienta principal en la lucha contra las malezas, se aplican estrategias complementarias como los cultivos de servicios y el acortamiento del espacio entre hileras.

Acceder a la encuesta completa aquí