En un mercado cada vez más globalizado, volátil y competitivo, la profesionalización de la gestión dejó de ser una opción para convertirse en una condición de supervivencia.
El productor agropecuario argentino ya no es solo quien recorre lotes o supervisa la hacienda. Hoy, además, administra datos, evalúa indicadores en tiempo real y toma decisiones financieras con la misma lógica que cualquier empresa moderna. Digitalización, análisis y eficiencia marcan el nuevo estándar del productor argentino.
“En estos últimos años cambió mucho la gestión del negocio, no tanto el manejo del campo”, cuenta Pablo Bonetto, productor de Río Tercero, de Surcar Agropecuaria. “Hoy hay más herramientas, sobre todo digitales, y en la forma de comercializar o de gestionar pagos es donde se dio la transformación más grande. Este proceso se aceleró muchísimo después de la pandemia. Ganamos tiempo y podemos tomar decisiones más rápido”. Sucede, que la transformación no siempre pasa por el trabajo a campo, sino por la forma en que se gestiona el negocio.
Plataformas digitales, softwares de administración, trazabilidad electrónica y herramientas financieras online están redefiniendo la manera en que se compra, se vende y se planifica: “Hoy el productor tiene que mirar el sistema completo todos los días. No alcanza con producir bien: hay que comprar y vender mejor”, explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país. “La información y la agilidad para operar se volvieron tan importantes como el manejo del rodeo. Estamos viendo una transformación profunda en la manera en que se compra y vende hacienda en Argentina. Lo digital no es el futuro: es el presente del negocio ganadero”, cuenta Emilio Herz.
La tecnología forma parte del día a día
Según datos de la Cámara Argentina de Agtech, en los últimos cinco años se triplicó la cantidad de soluciones digitales aplicadas al agro, y se estima que el 70% de los productores del país ya utiliza alguna herramienta tecnológica para gestionar su negocio. En el caso de sistemas intensivos como el feedlot, la tecnología ya forma parte del día a día: “En nuestro caso trabajamos con un software de gestión de alimentación, caravanas electrónicas para medir la ganancia diaria de cada animal y programas globales de gestión agropecuaria. Eso nos permite saber la eficiencia de conversión de cada tropa y del feedlot en general”, detalla Bonetto. La información, procesada en tiempo real, se convierte en ventaja competitiva, y la velocidad es, precisamente, una de las nuevas habilidades que exige el contexto: “Si no corrés a la misma velocidad que los demás, te podés quedar afuera”, agrega el productor.
En un escenario de márgenes ajustados y alta variabilidad de precios, la capacidad de análisis y reacción inmediata marca la diferencia: “lamentablemente seguimos viendo que la ganadería sigue atrasada en materia de digitalización, por eso, desde deCampoaCampo lo que queremos es facilitarles el acceso a los productores con una herramienta que es fácil de usar y que soluciona su gestión comercial y financiera: puede monitorear precios de mercado en tiempo real, comparar alternativas comerciales y cerrar operaciones de manera competitiva y sin fricción alguna, reduciendo la incertidumbre y mejorando la planificación financiera, logrando así eficientizar sus procesos”, cuentan de la firma.
Desde Magdalena, el productor Roberto Veloqui coincide: “El productor tiene que actualizarse constantemente, digital y productivamente. Lo digital ayuda a mejorar lo productivo con rapidez y sin perder tiempo. No sé cómo hoy puede arreglarse un productor sin PC, celular y herramientas digitales para evolucionar y progresar”.
Sin dudas, el nuevo perfil del productor combina conocimiento técnico con habilidades de gestión, lectura de datos y uso estratégico de herramientas digitales. Porque en el agro actual, la diferencia no siempre está en el campo: muchas veces está en la capacidad de interpretar datos, anticiparse y actuar a tiempo.

