Argentina empieza a dar un paso estratégico en la industria textil: desarrollar y posicionar una fibra de algodón extralarga capaz de competir con los estándares de Perú y Egipto. El proyecto, impulsado por la marca Pato Pampa junto al INTA, ya dejó de ser una apuesta experimental para convertirse en una realidad comercial con proyección internacional.
La fibra, denominada “Felpa” (Fibra Extralarga Pampa Argentina), es el resultado de más de siete años de investigación y desarrollo. Según explicó Juan José Bertolino, referente de la firma, el diferencial está en la calidad: mientras el algodón tradicional argentino alcanza unos 28 milímetros de longitud de fibra, Felpa llega a los 35 milímetros, ubicándose en niveles comparables con los algodones premium del mundo.
Ese salto cualitativo también tiene impacto económico. En el mercado, el algodón convencional ronda los 1,5 dólares en origen, mientras que las fibras de alta calidad de Perú y Egipto se ubican entre los 3 y 4 dólares. En ese contexto, Felpa ya logra cotizaciones entre un 40% y 50% superiores al algodón estándar local, lo que abre una ventana concreta para agregar valor dentro del país.
Del laboratorio al mercado
El desarrollo no hubiera sido posible sin la articulación entre el sector público y privado. Desde el INTA, los especialistas en genética y calidad de semilla destacan que el proyecto surgió a partir de la incorporación de tecnología de fibra extralarga traída desde Egipto, que luego fue adaptada a las condiciones productivas argentinas.
La participación temprana de Pato Pampa fue clave: no solo acompañó la investigación, sino que también asumió riesgos desde el inicio, orientando el desarrollo hacia un producto con salida comercial concreta. “Es un cambio desde la ciencia, porque quienes iban a ser usuarios del desarrollo participaron desde el comienzo”, remarcan los técnicos.
El proceso productivo del algodón también juega un rol central en la calidad final. Desde la siembra —que se realiza entre octubre y diciembre— hasta la cosecha, unos 150 días después, cada etapa es monitoreada para asegurar parámetros clave como limpieza, brillo, resistencia, uniformidad y, especialmente, longitud de fibra. En Argentina, además, el 98% de la cosecha ya está mecanizada, lo que permite mayor eficiencia y control.
Un país, múltiples algodones
Otro de los puntos fuertes del algodón argentino es su diversidad productiva. La actividad, históricamente concentrada en el Chaco y Santiago del Estero, se expandió hacia nuevas regiones como Santa Fe y zonas bajo riego en provincias como San Juan, Córdoba y San Luis.
Esta heterogeneidad permite hablar de “dos países algodoneros” dentro de uno solo: distintas condiciones agroecológicas que, combinadas con tecnología y mejoramiento genético, ofrecen un amplio potencial para desarrollar fibras diferenciadas.
De la fibra a la prenda
El avance de Felpa no se queda en el campo. Pato Pampa ya está confeccionando prendas con esta fibra para las próximas temporadas, apostando a un segmento más exigente donde la calidad del textil define la experiencia del usuario. Según destacan desde el proyecto, las fibras de especialidad no solo mejoran la durabilidad, sino también el confort, adaptándose mejor al cuerpo y al intercambio térmico.
En paralelo, la empresa continúa expandiendo su red comercial, con más de 40 sucursales en el país y nuevas aperturas previstas. Detrás de este crecimiento hay un impacto directo en el empleo: entre la estructura base, los locales y los talleres —propios y tercerizados—, la firma genera cientos de puestos de trabajo.
El desafío de competir
A pesar del avance, el contexto no es sencillo. La industria textil local enfrenta una fuerte competencia internacional, especialmente de Oriente. Sin embargo, la estrategia parece clara: diferenciarse por calidad y valor agregado.
“Argentina tiene que apuntar a la excelencia”, sintetizan desde el sector. En ese camino, Felpa aparece como una oportunidad concreta para reposicionar al algodón argentino, no solo como materia prima, sino como un insumo premium capaz de insertarse en los mercados más exigentes del mundo.

