La entidad expresó que la libre elección de los veterinarios privados atenta contra el sistema sanitario animal y el capital construido entre el sector público y privado. “Hemos planteado controlar aquellos entes donde los costos están desfasados. Esto no se resuelve debilitando un sistema sanitario que ha demostrado que funciona”, expresaron.
Federación Agraria Argentina se expresó ante las modificaciones planteadas por el Senasa para “fortalecer la participación de los veterinarios privados en el Plan Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa”.
El organismo estableció la semana pasada que los titulares de un Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) podrán seleccionar y acordar libremente la contratación de un veterinario acreditado ante el Organismo, como vacunador.
Ante esta medida, que regiría desde el próximo año, FAA se expresó con argumentos que irían en contra del mejor funcionamiento sanitario.
“La sanidad animal en la Argentina es un enorme capital construido con el esfuerzo de todos: los productores, el SENASA y las entidades del sector. Es un sistema solidario que ha funcionado muy bien durante muchos años y que permitió sostener estándares sanitarios reconocidos en el mundo. Por eso preocupa que hoy se lo ponga en riesgo con una medida tomada de manera inconsulta”, destacó FAA.
En un comunicado emitido señalan que si bien los productores buscan bajar costos “éste no es el camino”. “Desde hace tiempo venimos planteando que aquellos entes donde los costos están desfasados debían ser controlados y ordenados. Ese control no se hizo”, argumenta.
Continúa el escrito donde plantea su desacuerdo diciendo que “controlar el precio de la vacuna y de su aplicación, y actuar donde las cosas no se hacen bien, es una obligación del Estado. Pero eso no se resuelve debilitando un sistema sanitario que ha demostrado que funciona. Con la medida tomada la semana pasada se restringe el poder de contralor por parte del Senasa, en caso de una emergencia los entes ya no tendrán la misma capacidad de generar anillos y contenerla. El problema radica en el control efectivo de la aplicación de la vacuna, que ha sido lo que lograron los entes sanitarios bajo la articulación público-privada”.

