sábado 31/10

El trigo vuelve a sorprender en la región núcleo, pero una enfermedad amenaza con recortar los rindes

Los técnicos vuelven a encontrar hasta 500 espigas por metro cuadrado y proyectan, por segundo año consecutivo, una cosecha muy superior a los promedios zonales. Sin embargo, la aparición de una enfermedad encendió las alarmas. Además, las heladas ponen bajo la lupa al maíz y la soja avanza con dificultades por las bajas temperaturas.

La campaña triguera de la región núcleo vuelve a mostrar una combinación poco habitual: excelentes perspectivas productivas, condiciones ambientales que pusieron a prueba los cultivos y una amenaza sanitaria que podría cambiar los resultados. Según el último relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los técnicos detectan recuentos de hasta 500 espigas por metro cuadrado, un indicador que refuerza las expectativas de una segunda campaña consecutiva con rindes excepcionales. Pero la aparición de fusarium obliga a seguir de cerca la evolución de los lotes.

500 espigas por metro cuadrado: una señal de alto potencial
Alcanzar entre 350 y 450 espigas por metro cuadrado suele considerarse un buen resultado para la región núcleo. Por eso, los registros actuales generan expectativas especiales.

En Aldao, sur de Santa Fe, los técnicos que anticiparon el destacado desempeño triguero del año pasado vuelven a observar valores muy elevados. Aunque no llegan a las 600 espigas por metro cuadrado de aquella campaña, estiman que este año podrían alcanzar las 500.

La señal coincide con la primera estimación regional de la BCR, que proyectó un rendimiento promedio de 43,6 quintales por hectárea, cinco quintales por encima de la media zonal.

La excepcionalidad también se explica por los antecedentes: desde 2010, solamente cuatro campañas habían superado los 40 quintales por hectárea. Ahora, la región podría conseguirlo por segundo año consecutivo.

Actualmente, el 80% del trigo transita el llenado de granos y el 20% restante se encuentra en floración. El 70% de los lotes presenta condiciones excelentes a muy buenas, aunque las recientes heladas dejaron daños puntuales en el sudeste de Córdoba y el centro-sur santafesino. En María Susana y Bigand se reportaron lesiones leves y espiguillas afectadas.

Fusarium, la amenaza que puede cambiar el resultado
La principal preocupación sanitaria apareció en Aldao, donde los técnicos detectaron fusarium con una presencia del 15 al 20%, además de casos con una incidencia importante dentro de algunos lotes.

Los reportes describen espigas con espiguillas afectadas, cuadros donde el daño alcanza la mitad de la espiga e incluso casos con la estructura completa comprometida.

El fusarium es una enfermedad fúngica que afecta las espigas del trigo y puede reducir tanto el número de granos como su peso. En epidemias severas, las pérdidas de productividad pueden ubicarse entre el 30% y el 70%.

Aunque octubre no presentó condiciones ambientales particularmente favorables para su desarrollo —el hongo suele beneficiarse de temperaturas de entre 20 y 30 °C y períodos de elevada humedad—, su aparición obliga a intensificar los monitoreos semanales.

Así, el desafío será determinar hasta qué punto la enfermedad puede comprometer un potencial productivo que, hasta ahora, se presenta muy prometedor.

Buenos márgenes, pero el mercado internacional enciende alertas
Las perspectivas económicas del trigo mejoraron respecto del año pasado. Con un precio a cosecha para diciembre de 2026 de US$ 21,3 por quintal y un rendimiento de referencia de 40 qq/ha, la BCR estima un margen neto de US$ 87 por hectárea en campo propio.

En campo alquilado, en cambio, el resultado continúa en terreno negativo, con una pérdida estimada de US$ 130 por hectárea, considerando el costo de arrendamiento utilizado en el informe.

La situación podría complicarse por el mercado internacional. Rusia autorizó nuevamente la salida de buques con granos desde el mar de Azov, después de las restricciones vinculadas con los ataques ucranianos con drones. La posibilidad de una mayor oferta exportable presionó sobre los precios del cereal.

La preocupación no es menor: la rotación trigo-soja de segunda llegó a explicar hasta el 60% de las ganancias en establecimientos de la región. Desde 2016, el trigo ganó protagonismo en los márgenes y en la planificación financiera de los productores.

La soja avanza y el maíz espera su revancha frente al frío
En paralelo, la siembra de soja de primera tomó impulso gracias a una ventana sin lluvias. Durante la última semana se implantaron 350.000 hectáreas y el avance regional llegó al 12%.

El sudeste de Córdoba lidera las labores, con el 15% del área prevista sembrada. Le siguen el centro-sur y el sur de Santa Fe, con el 12%, mientras que el norte bonaerense alcanza el 8%. Las bajas temperaturas, sin embargo, siguen condicionando el ritmo de implantación.

El maíz temprano enfrenta un panorama más dispar. En María Susana, los técnicos advierten sobre deterioros en el crecimiento y en el stand de plantas, con posibles caídas del potencial de rendimiento de entre el 10% y el 30%.

En las cercanías de Rosario, en cambio, algunos lotes muestran una recuperación visible después de las bajas temperaturas, especialmente aquellos con una nutrición adecuada.

Los próximos 15 días serán decisivos para conocer cuánto daño dejaron las heladas en el maíz. Mientras tanto, en el trigo, el seguimiento de fusarium será clave para comprobar si las extraordinarias perspectivas de rendimiento logran sostenerse hasta la cosecha.