miércoles 07/10

Alertan por pérdida de sensibilidad de Bidens spp. a herbicidas en la zona núcleo

Informe Aapresid

Bidens pilosa y Bidens subalternans, conocidas como “amor seco”, son malezas frecuentes en los sistemas agrícolas de la región. Su ciclo corto, emergencia escalonada, elevada producción de semillas y capacidad de dispersión favorecen su permanencia en los lotes y dificultan su manejo. En este contexto, investigadores de LMA e ICIAgro relevaron durante tres campañas la respuesta de distintas poblaciones frente a múltiples herbicidas y sitios de acción.

Bidens: una maleza con varias cartas
Las dos especies de Asteráceas son hierbas anuales de 0,20 a 1,70 m de altura, de ciclo corto y emergencia primavero-estival. Pueden completar hasta tres generaciones por año, lo que explica la aparición de cohortes sucesivas dentro de una misma campaña y su presencia durante gran parte del año.

La germinación ocurre en un rango amplio de temperaturas, con un óptimo a 25/30 °C. Es muy dependiente de la luz y el enterramiento, profundidades de 5 cm reducen la germinación, aunque no la viabilidad de la semilla, por lo que la emergencia se ve favorecida en siembra directa. Además, una planta puede producir hasta 6.000 semillas, las cuales presentan dormición y una viabilidad que supera los cinco años, lo que asegura la infestación durante varios ciclos de cultivo.

A su vez, cada capítulo produce aquenios de distinto tamaño, más largos en el centro y más cortos en la periferia, lo que genera un banco de semillas con fracciones de distinto comportamiento favoreciendo la emergencia escalonada.

Distinguir B. pilosa de B. subalternans a campo no siempre es sencillo, aunque existen caracteres útiles asociados a la morfología de las hojas y su disposición en estadíos juveniles, a la presencia y color de las flores de la periferia del capítulo y al número de aristas de los aquenios (Tabla 1; Fig. 1). La diferenciación resulta relevante para interpretar los resultados, ya que ambas especies presentan diferencias en su ploidía y arquitectura genómica.

Tabla 1. Caracteres morfológicos y genómicos útiles para diferenciar Bidens pilosa de B. subalternans.

Tres campañas para conocer su sensibilidad
En Brasil y Paraguay se han reportado varios casos de pérdida de sensibilidad a herbicidas en Bidens spp., (inhibidores de la ALS, del fotosistema II y de la EPSPS, solos o combinados). En Argentina, la problemática se documentó desde abril de 2021 en San Pedro, Bs. As., exhibiendo patrones de dispersión compatibles con el accionar de las cosechadoras. Entre 2022 y 2026, hubo reportes de pérdida de eficacia de control en distintas regiones de la zona núcleo agrícola argentina.

El experimento, realizado por A. Bagnolo y M. Mitelsky de LMA, y el Dr. Ignacio Dellaferrera de ICIAgro, evaluó cuatro poblaciones distintas de Bidens en Santa Ana (Córdoba), Esperanza (Santa Fe), Ferri y Vidal (Buenos Aires) con antecedentes de fallas de control durante las campañas 2022/23, 2023/24 y 2024/25. Los ensayos se realizaron siempre en condiciones controladas (Fig. 2). Se analizaron tratamientos pre y postemergentes, con distintos ingredientes activos, formulaciones, sitios de acción y dosis de uso.

Los resultados se interpretaron según el porcentaje de control alcanzado: entre 91-100%, excelente; 81-90%, muy bueno; 71-80%, bueno; y 70% o menos, control insuficiente para fines prácticos. Es importante señalar que se trata de un screening de sensibilidad. Los resultados permiten detectar diferencias entre poblaciones y posibles señales de alerta, pero no son suficientes por sí solos para confirmar la resistencia.

En preemergencia, las mezclas mostraron mayor consistencia
Se evaluaron 19 tratamientos preemergentes y se observaron diferencias significativas entre poblaciones. Los tratamientos con inhibidores de PPO, solos o en mezclas con PSII, estuvieron entre los de mayor y más consistente control. Trifludimoxazin + saflufenacil alcanzó 100% de control en las cuatro poblaciones evaluadas, mientras que terbutilazina + flumioxazin se ubicó entre 99% y 100%.

Entre los PSII aplicados solos, amicarbazone y metribuzin mostraron respuestas particularmente estables (92-100% y 96-100%, respectivamente). En cambio, terbutilazina y la atrazina presentaron mayor variabilidad según la población (89-98% y 61-91%, respectivamente), que se redujo al utilizarlas en mezcla: terbutilazina + mesotrione y terbutilazina + S-metolacloro superaron el 96% de control en todas las poblaciones.

Los inhibidores de ALS tuvieron, en general, los menores niveles de control (imazetapir menor al 53%; clorimuron 10-84%; diclosulam 40-72%). También se observaron respuestas variables para los inhibidores de VLCFA, con diferencias importantes entre poblaciones (Tabla 2).

Tabla 2. Porcentaje de control de Bidens spp. con distintos tratamientos preemergentes en poblaciones provenientes de distintas localidades. Fuente: Bagnolo et al. (2026).

En postemergencia, el tamaño de la maleza importa
El momento de aplicación en relación al tamaño de la planta fue determinante para la eficacia en postemergencia. Glifosato, 2,4-D, triclopir, glufosinato de amonio y sus mezclas, mantuvieron controles elevados (94-100%) cuando se evaluaron plantas juveniles y adultas. Sin embargo, varios tratamientos perdieron eficacia a medida que aumentó el tamaño de la maleza.

Por ejemplo, inhibidores de ALS como diclosulam pasó de 85% en plantas de 6–8 cm a 0% de control en plantas de 30–40 cm. También se observaron caídas importantes con clorsulfuron + metsulfuron (de 100% a 38%) y con algunas mezclas de PSII con HPPD (terbutilazina + mesotrione, de 100% a 51%; terbutilazina + topramezone, de 100% a 28%).

En cambio, algunos PPO aplicados solos mostraron bajos niveles de control incluso sobre plantas pequeñas (S-lactofen 2% y fomesafen + benazolin 45%) promediando todas las poblaciones (Tabla 3).

Tabla 3. Porcentaje de control de Bidens spp. con distintos tratamientos postemergentes en plantas juveniles 6-8 cm y plantas adultas 30-40 cm. Fuente: Bagnolo et al. (2026).

Al comparar las poblaciones sobre plantas juveniles también aparecieron diferencias. Santa Ana presentó respuestas particularmente bajas frente a algunos tratamientos, mientras que otros herbicidas mantuvieron altos niveles de control (Tabla 4)

Tabla 4. Porcentaje de control de Bidens spp. con distintos tratamientos postemergentes en plantas juveniles (6-8 cm) en poblaciones provenientes de distintas localidades según historial de fallas de control. clori: sobreviviente a clorimuron; clor 2= sobreviviente a clorimuron doble dosis; imi 2: sobreviviente a imazetapir doble dosis. Fuente: Bagnolo et al. (2026).

Santa Ana, una población que merece seguimiento
La población Santa Ana mostró algunas de las menores respuestas del relevamiento. En preemergencia, presentó controles bajos con los HPPD aplicados solos (mesotrione 69%; biciclopirona 43%). Además fue la única población con el menor porcentaje de control que alcanzó flumioxazin (81%). Las mezclas, en cambio, mantuvieron controles aceptables.

En postemergencia, las variantes evaluadas mostraron fallas severas de control en tres familias químicas distintas: Inhibidores de la ALS, alcanzando un control con diclosulam de solo 40%; Inhibidores de PPO, los activos de contacto mostraron un desempeño muy deficiente. S-lactofen y fomesafen (solo y en mezcla con benazolin) registró un 0% de control en ambas variantes de Santa Ana. Asimismo, la eficacia de epirifenacil se vio reducida a un rango de entre 40%-80%, según la variante; Inhibidores de HPPD, la combinación isoxaflutole + mesotrione también mostró valores muy bajos (0%-20%) en esta población.

En conclusión, esta población ha exhibido durante tres años consecutivos un patrón de baja sensibilidad frente a distintos grupos herbicidas. Ha presentado controles deficientes con inhibidores de la ALS, PPO e inhibidores de HPPD. Estos resultados constituyen una señal de alerta para el manejo que justifica profundizar los estudios. Para confirmar una eventual resistencia se requieren ensayos específicos, como curvas de dosis-respuesta, además del cálculo del índice de resistencia y la caracterización del mecanismo involucrado.

Qué deja este ensayo para el manejo
Los resultados refuerzan la importancia de monitorear los lotes y actuar sobre Bidens spp. en estadios tempranos, evitando que las plantas completen su ciclo y aporten semillas al banco.

    En preemergencia, los tratamientos con inhibidores de PPO (trifludimoxazin + saflufenacil, flumioxazin), solos o en mezcla con PSII, mostraron los mayores niveles de control. Entre los PSII aplicados solos, amicarbazone y metribuzin fueron los más consistentes; terbutilazina y atrazina mostraron una respuesta dependiente de la población, por lo que se recomienda utilizarlos en mezcla.

    Los inhibidores de ALS (imidazolinonas, sulfonilureas y triazolopirimidinas) mostraron baja eficacia en preemergencia en todas las poblaciones evaluadas, por lo que no deben ser la base del manejo de Bidens spp. en la zona de estudio.

    En postemergencia, glifosato, glufosinato de amonio, 2,4-D y triclopir mostraron altos niveles de control sobre plantas juveniles. Triclopir y 2,4-D comparten modo de acción (auxinas), por lo que alternarlos no constituye una rotación.

La emergencia escalonada, con pulsos durante septiembre, octubre y noviembre, requiere un seguimiento continuo y exige estrategias secuenciales. A esto se suma la necesidad de diversificar e intensificar rotaciones de cultivos, limpiar las cosechadoras entre lotes y rotar y combinar diferentes modos de acción. Se debe evitar depender exclusivamente de un único grupo (aun cuando mantenga una alta eficacia actual), así como superponer herbicidas residuales (mezclando inhibidores de PPO y PSII) para cubrir de manera continua los flujos escalonados de emergencia.

En definitiva, conocer cómo responde cada población permite ajustar las decisiones de manejo y detectar tempranamente cambios en la sensibilidad antes de que se transformen en un problema mayor.