domingo 04/10

Pellets de madera: una alternativa para generar energía térmica a partir de subproductos forestales

En Argentina ya existen alrededor de 10 plantas productoras y el desafío es vincular la oferta con industrias que demandan energía térmica.

(NAP) Los pellets de madera buscan ganar espacio como fuente de energía para procesos industriales y agroindustriales, a partir del aprovechamiento de subproductos generados por los aserraderos.

El Consejo Foresto Industrial Argentino señaló que el combustible puede utilizarse en sistemas automatizados para generar vapor, agua caliente y aire caliente, con aplicaciones potenciales en las industrias láctea, avícola, porcina y cárnica, entre otras.

El pellet se obtiene mediante la compactación de biomasa forestal, principalmente aserrín y virutas. Su formato homogéneo facilita el almacenamiento, transporte y alimentación automatizada de calderas y otros equipos de combustión.

Según los datos difundidos por Confiar, un kilo de pellets aporta una energía equivalente a aproximadamente 0,81 litros de gas licuado de petróleo (GLP). Además, puede almacenarse durante períodos prolongados y utilizarse en sistemas automatizados, con posibilidades de monitoreo y control remoto.

El potencial de los pellets excede el uso residencial, con el que habitualmente se los asocia. Con la tecnología adecuada pueden utilizarse para generar el calor requerido por numerosos procesos productivos.

Entre las aplicaciones mencionadas aparecen la generación de vapor para industrias alimentarias, el calentamiento de agua y aire, el secado de granos, té y yerba, procesos frigoríficos, calefacción de instalaciones productivas y sistemas de climatización.

Para las industrias que necesitan energía térmica, la posibilidad de utilizar pellets incorpora una alternativa para diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

La diferencia respecto de formas tradicionales de biomasa, como la leña o el chip, está también en las características físicas del combustible. La homogeneidad del pellet permite automatizar con mayor facilidad su almacenamiento, dosificación y combustión.

Una materia prima que ya genera la forestoindustria

Argentina cuenta con una base productiva para desarrollar esta cadena. El país posee alrededor de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales aproximadamente el 75% se concentra en la Mesopotamia.

La industrialización de esa madera genera aserrín, virutas y otros subproductos que pueden convertirse en materia prima para la producción de pellets.

Según el relevamiento sectorial citado por CONFIAR, en 2025 había alrededor de 10 plantas productoras de pellets de madera identificadas en el país. Entre las empresas con producción integrada se encuentran firmas de Misiones y Corrientes como Lipsia, Victoria Maderas/Laharrague Chodorge, Enrique R. Zeni, EUCA-O y Acon Timber.

El desarrollo de esta actividad plantea así una doble posibilidad: dar valor a subproductos de la industria forestal y generar una fuente de energía para otras cadenas productivas.

Un mercado internacional en expansión

El mercado mundial muestra una escala muy superior a la alcanzada actualmente por Argentina. De acuerdo con los datos difundidos por CONFIAR, la producción global de pellets de madera llegó en 2025 a 53,5 millones de toneladas, un 10% más que el año anterior, mientras que el consumo alcanzó los 51,5 millones de toneladas.

Europa concentra una parte importante de ese mercado. En 2024, la Unión Europea produjo alrededor de 19,5 millones de toneladas y consumió cerca de 22 millones, con aplicaciones tanto residenciales como industriales.

En ese contexto, el desafío para Argentina no pasa solamente por aumentar la producción de pellets, sino por desarrollar una demanda interna que permita aprovechar la disponibilidad de biomasa y, al mismo tiempo, generar escala, calidad y estándares para participar del mercado internacional.

Conectar oferta y demanda

El crecimiento de esta alternativa energética requiere articular tres componentes: la disponibilidad de biomasa, la producción de pellets y la tecnología necesaria para utilizarlos en cada proceso industrial.

Para las empresas demandantes de energía, la decisión de incorporar pellets depende de variables como costos, disponibilidad, logística, tecnología, previsibilidad del abastecimiento y características de cada proceso productivo.

El desafío para la cadena forestoindustrial argentina es, entonces, lograr que los pellets sean considerados una alternativa concreta dentro de la matriz energética de las industrias.

De esta manera, un subproducto generado durante el procesamiento de la madera puede transformarse en un insumo energético destinado a producir alimentos, secar productos agrícolas, generar vapor o calefaccionar instalaciones, incorporando una nueva etapa de valor agregado a la actividad forestal.