Las oportunidades comerciales y los desafíos de los aranceles, la competitividad, la trazabilidad ambiental y el agregado de valor.
(NAP) El impacto del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur sobre las principales cadenas agroindustriales fue analizado durante un encuentro virtual organizado por el Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (Cipag), que reunió a más de 60 periodistas, comunicadores, profesionales y representantes de entidades del sector.
La actividad formó parte del programa de capacitación continua del CIPAG y contó con las exposiciones del economista Ernesto O’Connor, de Confederaciones Rurales Argentinas; Patricia Bergero, asesora de la Bolsa de Comercio de Rosario; Guillermo Pérez Mazás, gerente comercial de Gloria Argentina; y Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas.
El análisis coincidió en que Europa representa una oportunidad para ampliar las exportaciones argentinas, pero exige mejorar la competitividad, la trazabilidad y el agregado de valor.
Carne
Daniel Urcía definió al mercado europeo como una “vidriera” para la carne argentina, por el valor de los cortes y la relación comercial histórica entre ambas regiones.
El acuerdo establece un cupo regional de 99.000 toneladas y, según Urcía, Argentina podría superar el millón de toneladas de exportaciones totales en los próximos cinco años si logra consolidar condiciones macroeconómicas y seguridad jurídica.
Respecto de las exigencias ambientales, sostuvo que la trazabilidad no debería ser considerada una barrera. La certificación digital de hacienda libre de deforestación mediante el SIGSA del Senasa permitirá diferenciar la carne destinada al mercado europeo.
Soja
Patricia Bergero destacó que entre 40% y 50% de las exportaciones argentinas a la UE durante la última década correspondieron a la cadena de la soja.
El acuerdo establece un límite decreciente para los derechos de exportación de la soja, que llegará al 14% a partir del séptimo año, lo que introduce restricciones a futuras modificaciones de la política tributaria sobre el complejo.
También advirtió sobre el peso creciente de las exigencias ambientales, especialmente las vinculadas con el reglamento europeo contra la deforestación.
Lácteos
Guillermo Pérez Mazás señaló la fuerte diferencia de escala entre ambos mercados: la Unión Europea produce unas 14 veces más leche que Argentina.
La apertura para los lácteos será gradual hasta 2036 y estará limitada por cupos de 30.000 toneladas para quesos y 10.000 toneladas para leche en polvo.
Frente a este escenario, planteó que la oportunidad para la industria argentina está en invertir en innovación, infraestructura y productos de mayor valor agregado, como proteínas y derivados del suero.
Competitividad
Ernesto O’Connor señaló que el nuevo escenario geopolítico incrementó el interés europeo por el Mercosur y destacó que el acuerdo contempla la eliminación inmediata de aranceles para el 70% de las exportaciones agroindustriales, con una reducción progresiva para otros productos.
Pero advirtió que Argentina deberá resolver problemas internos como la presión tributaria, el acceso al crédito de largo plazo y los costos logísticos para aprovechar plenamente la apertura comercial.
El debate dejó la conclusión de que el acuerdo abre oportunidades concretas para la agroindustria argentina, pero aprovecharlas dependerá de mejorar competitividad, trazabilidad y capacidad de agregar valor a la producción. (Noticias AgroPecuarias)
