domingo 14/06

Los análisis de trigo confirmaron un desplome en el nivel de proteína

La campaña 2025/26 dejó una cosecha histórica en Córdoba y una de las mayores producciones nacionales de trigo. Sin embargo, detrás de los excelentes rindes se terminó por confirmar un dato preocupante para toda la cadena, encendiendo las alertas para campañas futuras.

La campaña triguera 2025/26 quedará en los registros por los extraordinarios niveles de producción alcanzados tanto en Córdoba como a nivel nacional. Sin embargo, el balance de calidad dejó un dato que preocupa a productores, exportadores e industria molinera: el contenido de proteína cayó a valores históricamente bajos, comprometiendo el desempeño industrial del cereal y reduciendo su valor comercial.

Según un reciente informe sobre «Productividad y Calidad del Trigo en la Provincia de Córdoba», elaborado por la Bolsa y Cámara de Cereales de Córdoba junto al INTA Marcos Juárez, el promedio provincial de proteína se ubicó en apenas 9,7%, el menor registro de los últimos diez años de monitoreo. El dato adquiere especial relevancia porque ningún departamento logró superar el umbral del 11% que se utiliza como base para la comercialización del trigo.

Los especialistas señalaron que esta fuerte caída estuvo asociada a una combinación de factores productivos. Por un lado, la campaña presentó condiciones climáticas excepcionales, con abundante disponibilidad hídrica durante gran parte del ciclo y rendimientos récord. Por otro, ese extraordinario potencial productivo no siempre estuvo acompañado por niveles de fertilización capaces de sostener la demanda de nitrógeno necesaria para mantener altos contenidos proteicos.

De hecho, el propio informe remarca que en años de muy altos rendimientos suele observarse un efecto de dilución de la proteína, fenómeno que se hizo particularmente evidente durante la última campaña. Mientras el rendimiento promedio provincial alcanzó los 45,1 quintales por hectárea —un 76% por encima del promedio histórico—, la proteína cayó a niveles que afectaron directamente la calidad comercial y molinera del trigo.

Descuentos en la comercialización
La consecuencia más inmediata fue económica. La normativa vigente establece bonificaciones para trigos con más de 11% de proteína y descuentos escalonados para los lotes que se ubican por debajo de ese valor.

Como ningún departamento alcanzó el nivel de referencia, prácticamente toda la producción quedó expuesta a rebajas comerciales. El caso más favorable fue General Roca, con un promedio de 10,8% de proteína, mientras que Totoral registró apenas 8,8%, uno de los valores más bajos relevados en la provincia.

Los técnicos advirtieron que estas reducciones impactaron en las liquidaciones de los productores y condicionaron el valor final del cereal, aun en una campaña que desde el punto de vista productivo resultó excepcional.

Más «panza blanca» y menos gluten
Otro de los indicadores que reflejó el deterioro de la calidad fue el aumento de los granos conocidos como «panza blanca», una característica asociada a largos períodos de humedad y baja luminosidad.

El promedio provincial alcanzó el 21,2%, cuando en la campaña anterior había sido apenas del 2,33%. Se trata del valor más alto registrado en la última década. Según el informe, esta condición guarda una estrecha relación con el bajo contenido proteico y con una menor cantidad de gluten, afectando directamente la calidad molinera y panadera del trigo.

Para la industria harinera, la proteína y el gluten constituyen dos de los parámetros más importantes a la hora de determinar la aptitud panadera de un trigo. Por eso, aunque la campaña mostró granos grandes, buen peso hectolítrico y bajos niveles de daños e impurezas, la pérdida de proteína terminó siendo el principal factor limitante.