martes 09/06

El guarda rural: una figura clave para frenar el éxodo rural y proteger el futuro del campo español

Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales

España no puede permitirse seguir dando la espalda al mundo rural. Nuestros pueblos, campos, montes, explotaciones agrícolas y ganaderas forman parte de la identidad, la economía y la seguridad alimentaria de nuestro país. Sin embargo, durante décadas, miles de municipios han sufrido despoblación, envejecimiento y abandono institucional.

Desde la Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales queremos trasladar a las administraciones públicas competentes la necesidad urgente de recuperar y fomentar la figura del Guarda Rural como pieza fundamental para revitalizar y proteger el medio rural español.

Antiguamente, la figura del Guarda Rural estaba implantada en numerosos municipios rurales de España. Su presencia garantizaba vigilancia, protección del campo, prevención de delitos rurales, apoyo a agricultores y ganaderos, control de daños y seguridad en explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales. Hoy, décadas después, muchos ayuntamientos rurales reclaman nuevamente esta figura por la creciente necesidad de protección y gestión del entorno rural.

Entidades agrarias de gran relevancia como ASAJA, UPA y COAG, junto a cooperativas agrícolas y ganaderas y numerosos ayuntamientos rurales, conocen perfectamente la importancia de contar con profesionales especializados que velen por la seguridad y protección del sector primario.

Porque sin el campo, la ciudad no come.

El sector primario constituye un pilar estratégico para España, representando aproximadamente entre el 2,5 % y el 2,9 % del Producto Interior Bruto y generando más de 680.000 empleos directos. Su importancia es vital para la economía nacional, la soberanía alimentaria y la cohesión social en las zonas rurales.

España es además una potencia agrícola y ganadera de referencia en Europa y en el mundo.

Nuestra agricultura lidera la producción de aceite de oliva, cítricos, frutas y hortalizas, además de destacar en cultivos tradicionales como cereales, olivar y vid. El uso de agricultura de precisión y sistemas tecnificados, como los invernaderos de Almería, sitúan a España entre las agriculturas más avanzadas del continente.

La ganadería española, especialmente el sector porcino, bovino, ovino y avícola, es igualmente esencial para la economía nacional, siendo España uno de los mayores productores de carne de porcino de la Unión Europea.

La pesca también ocupa una posición estratégica, contando España con la mayor flota pesquera de la Unión Europea y una importante industria acuícola en crecimiento.

Asimismo, la silvicultura y la explotación forestal resultan fundamentales para la conservación medioambiental, la prevención de incendios y la gestión sostenible de nuestros montes.

La seguridad no es solo un valor jurídico, normativo o político; es igualmente un valor social. Constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática, encontrándose en la base de la libertad, la igualdad y la convivencia. Sin seguridad no puede existir desarrollo, estabilidad ni progreso en nuestros pueblos y zonas rurales. Además, contribuye directamente al desarrollo pleno de los individuos, garantizando la protección de las personas, de sus bienes, de sus explotaciones y del patrimonio natural que sustenta la vida y la economía del medio rural.

En este contexto, la figura del Guarda Rural adquiere una relevancia esencial como profesional especializado en la protección, vigilancia y defensa del entorno rural español.

A pesar de la enorme importancia del mundo rural y del sector primario, España continúa sufriendo las consecuencias del éxodo rural vivido especialmente entre 1950 y 1980, cuando cerca de 10 millones de personas abandonaron los pueblos en busca de oportunidades laborales en las ciudades, impulsados por la industrialización y la falta de servicios e inversiones en el medio rural.

Este fenómeno dejó tras de sí la conocida “España vaciada”.

Las causas fueron múltiples:

– Falta de modernización y diversificación económica.

– Escasez de empleo fuera del sector agrario.

– Deficiencias en servicios sanitarios, educativos y culturales.

– Falta de infraestructuras.

– Ausencia de relevo generacional.

Hoy, las consecuencias siguen siendo devastadoras.

Actualmente, cerca del 90 % del territorio nacional se encuentra afectado por problemas de despoblación. Miles de pueblos han quedado abandonados o al borde de desaparecer. Muchos municipios rurales continúan perdiendo habitantes año tras año, especialmente en regiones históricamente castigadas por la despoblación.

Ante esta situación, resulta imprescindible apostar por políticas reales de apoyo al mundo rural.

Y entre ellas, recuperar y potenciar la figura del Guarda Rural debe convertirse en una prioridad estratégica.

El Guarda Rural no solo protege fincas, explotaciones y recursos naturales. También contribuye a:

– Combatir robos en el campo.

– Prevenir incendios forestales.

– Vigilar infraestructuras rurales.

– Proteger explotaciones agrícolas y ganaderas.

– Colaborar con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

– Defender el patrimonio natural y cinegético.

– Generar empleo y fijar población en el territorio.

El Guarda Rural es cercanía, prevención, seguridad y protección del medio rural.

Invertir en seguridad rural es invertir en futuro, en estabilidad y en supervivencia para nuestros pueblos.

Desde la Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales solicitamos a las administraciones públicas, ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y Gobierno de España que impulsen medidas reales para fomentar la contratación y presencia de Guardas Rurales en municipios, explotaciones agrarias, montes y espacios naturales.

Defender el campo es defender España.

Porque sin pueblos no hay campo.

Y sin campo, no hay futuro.