sábado 23/05

El cambio de clima reduce la población de chicharrita

Así lo asegura el último informe publicado por la red nacional de monitoreo del  Dalbulus maidis. Se descartan nuevos daños en las espigas.

(NAP) Con lo grueso de la cosecha maicera a salvo, los datos del 42º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados del 2 al 16 de mayo de 2026, volvieron a mostrar comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones, a la vez que empieza a percibirse el efecto modulador del cambio de temperaturas.

Las zonas endémicas del NOA y NEA parecen haber entrado en una estabilidad poblacional muy similar a la registrada en el informe anterior, y aparecen algunos síntomas en espiga en ciertos materiales en el NOA, que se están evaluando. El Litoral muestra una leve retracción de las poblaciones. Y en el Centro Norte -sobre todo en la zona de Córdoba- y el Centro Sur la plaga ha aumentado, aunque prácticamente no aparece impacto en espiga: muchos cultivos están cosechándose, o próximos a ello, ya están senescentes, por lo que no pueden alimentar a la chicharrita, que por lo general solo aparece en algunos ciclos largos.

Por otro lado, en lugares con altas densidades de insectos, comienzan a notarse disminuciones, lo que aparece ligado a dos fenómenos ambientales: la aparición de heladas, de distinta intensidad y duración, que empiezan a mostrar muertes de ninfas (más sensibles) y de adultos sobre la sobre las hojas, y la amplitud térmica, sobre todo en zonas endémicas, que también incide en la modulación.

“Aunque esta campaña esté a salvo, insistimos en que es crucial seguir la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no lo hacen, habrá que controlar los maíces voluntarios o ‘guachos’, que actúan como ‘puente verde’ para este vector”, dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red.

En el NOA, con el 85% de las trampas ubicadas sobre maíces, la población de Dalbulus maidis volvió a mostrar estabilidad, como en los últimos tres relevamientos, con una alta presión del vector (el 94% de las localidades capturaron más de 100 adultos por trampa). En algunos híbridos se evidencian manifestaciones en espiga asociadas al complejo de enfermedades transmitidas por la chicharrita.

En el NEA, donde el 89% de las trampas se ubicó sobre maíces, en los que predominan los estadios reproductivos avanzados (R5–R6), las chicharritas muestran una retracción, aunque todavía con alta presión poblacional (el 61% de las localidades evaluadas presentó más de 100 adultos por trampa. Como en el NOA, se estudia la aparición de alteraciones a nivel de espiga en algunos híbridos.

En el Litoral, con el 61% de las trampas instaladas en cultivos de maíz, en el 97% se registró Dalbulus maidis, y en el 22% más de 100 adultos. También aquí se reportan síntomas foliares asociados al complejo de achaparramiento, aunque con mucha menos incidencia que en las zonas endémicas.

En el Centro-Norte, con el 83% de las trampas instaladas en maíz, el 74% de las localidades evaluadas registró más de 100 adultos por trampa, un incremento significativo respecto del informe anterior. No obstante, la incidencia del complejo de achaparramiento sigue siendo baja y localizada.

Finalmente, en el Centro-Sur, donde el 81% de las trampas se situó en lotes de maíz, se observaron incrementos poblacionales puntuales, aunque siguen predominando las localidades sin detecciones (40% del total). Asimismo, no se reportó sintomatología foliar asociada al complejo de patógenos responsables del achaparramiento del maíz (Noticias AgroPeacuarias).