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Salud, calostro y calor fueron los temas más salientes de las Jornadas Lecheras Nacionales

En el bloque de Sanidad, se habló de las “Enfermedades desatendidas de gran impacto productivo”. En primer lugar, el Méd. Vet. Marcelo Signorini, del INTA Rafaela- IdICaL (INTA-CONICET), desarrolló los conceptos orientados a “Erradicación de la tuberculosis bovina, ¿una misión imposible?”.

La tuberculosis bovina se describe en el ámbito productivo como una enfermedad crónica y frustrante, que no solo compromete la salud animal sino también la seguridad alimentaria y la capacidad exportadora del país. La prueba de tuberculina, aplicada en el campo, es un procedimiento manual y laborioso, con el riesgo de arrojar falsos negativos por errores de interpretación subjetiva. “Al animal que da falso negativo a la PPD elimínenlo”, se subraya como una práctica indispensable para evitar la persistencia de focos ocultos.

Explicó que las buenas prácticas de control son la herramienta clave para avanzar hacia la erradicación, con la meta de alcanzar una prevalencia en la prueba de tuberculina del 0,5%. “Los establecimientos positivos se concentran en rodeos lecheros, donde la longevidad de los animales favorece la permanencia de la enfermedad”, dijo. No debe olvidarse que la tuberculosis es zoonótica y constituye una de las grandes restricciones que enfrenta Argentina para la comercialización de productos lácteos y cárnicos en mercados internacionales.

En palabras de especialistas, “el acceso a los mercados está cada vez más condicionado por los requisitos de inocuidad y calidad”, y la tuberculosis se convierte en un obstáculo que exige disciplina sanitaria, eliminación de animales sospechosos y programas de control sostenidos para proteger tanto la salud pública como la competitividad exportadora.

La Dra. Virginia Zbrun, del INTA Rafaela- IdICaL (INTA-CONICET) explicó que “para continuar con las enfermedades frustrantes, vamos a continuar con la queratoconjuntivitis infecciosa bovina”. Si bien no causa mortalidad, si morbilidad y muchas estrategias de manejo en los rodeos.

Pueden ser brotes, por alta contagiosidad, genera pérdidas económicas y altos costos de tratamiento, siendo de difícil prevención aunque haya vacunas y con muchos factores como desencadenantes.

El problema está en la córnea y al no tener vascularización, la respuesta es lenta al tratamiento, e incluso en los indicios de la propia enfermedad.

La conclusiones de la especialista son que la queratoconjuntivitis infecciosa bovina es un desafío que se agudiza bajo condiciones ambientales específicas. La investigación actual subraya que Moraxella spp. actúa como un patógeno oportunista, encontrando en la variante Moraxella bovoculi la de mayor predominancia en los rodeos.

​El ambiente juega un rol determinante, donde los factores de riesgo como la radiación ultravioleta y las temperaturas elevadas cumplen un papel crítico para el desarrollo de la enfermedad. Aunque Moraxella spp. permanece presente en los ojos de los animales durante todo el año, es durante la primavera y el verano cuando se manifiestan principalmente las lesiones clínicas.

​La clave para mitigar el impacto reside en el efecto del manejo y la profilaxis. El control riguroso de las moscas, vectores principales de la bacteria, sumado a la aplicación estratégica de vacunas, que constituye la base de la defensa sanitaria en los establecimientos productivos.

Alimentación con “Oro líquido” en terneras
Sobre el “uso del calostro más allá de los anticuerpos», la Dra. Melissa Cantor, profesora asistente de Precisión en Ciencia Láctea del Departamento de Ciencia Animal de Pennsylvania State University, asesora de Vetanco, recorrió las instancias clave de esta estrategia.

“El calostro es mucho más que la leche, es muy importante para traspasar inmudidad a los terneros”.

El calostro debe estar limpio de coliformes, se tiene que entregar rápido, debe ser de calidad y debe entregarse en una relación del 10% del peso corporal del ternero. Si falla la ingesta en las primeras 24 horas de vida, el riesgo de contraer enfermedades es mayor y la mortandad aumenta.

La mala gestión del calostro a largo plazo genera retrasos en la edad del primer parto, menor producción de grasa, todo como consecuencia en la deficiencia de la Inmunoglobulina G, el anticuerpo principal en el calostro bovino para el intestino delgado, que sobre todo protege de diarrea entre el día 7 y el 21 de vida, y de enfermedades respiratorias bovinas, posteriormente.

La diarrea puede reducir la ganancia diaria de peso a medio kilo, pero también evita la correcta absorción de nutrientes y minerales. Es por eso que los animales con deficiencias en el calostro, deben recibir tratamientos con reemplazantes, una dieta que se base en calostro de reemplazo, o que combine ambos.

El consejo fundamental para la cría de esos terneros es que “un día de calostro no logra complementar las deficiencias, se debe avanzar hacia una estrategia de tres días para asegurarse la reducción de consecuencias a lo largo de la vida de ese animal”.

Detección de estrés calórico
Finalmente, la Ing. Agr. Georgina Frossasco, del INTA Rafaela, presentó los alcances de un proyecto público-privado que pretende avanzar a generar más y mejores alertas tempranas para la detección de estrés térmico, previo al inicio del impacto en los rodeos.

Un relevamiento que se comenzó en el verano de 2026 y seguirá en la próxima estación, se intenta ampliar todo lo posible el registro de tambos con el uso de sensores. Actualmente se relevaron 15 tambos, de diferentes sistemas, con uso de sensores, con un promedio de producción de 35 litros diarios y una caída en temporadas de calor hasta 31 litros.

En estos establecimientos, el 60% de más de cuatro metros cuadrados de sombra, por vaca en ordeño. Solamente el 13% tiene sistema de refrescado, todos tienen en el corral de espera sistema de ventilación y aspersión, aunque el encendido del sistema es subjetivo, cuando las personas tienen calor o sienten temperaturas elevadas.

Los frentes de comederos y bebederos, los tamaños y sistemas son de tamaños y condiciones aceptables.

El 67% de los establecimientos dan servicios continuos y más de la mitad no realizan cambios en el régimen de alimentación, en cuanto a horarios y dietas.

Si bien el estudio continúa, dijo Frossasco que ya tienen muchos disparadores para trabajar en análisis y extensión.