sábado 11/04

Argentina certificó su 1er café con sello de origen (tucumano)

Impulsado por una alianza público-privada, el país logró desarrollar café con identidad propia y calidad internacional.

(NAP) Por primera vez en su historia, la Argentina dejó de ser exclusivamente un país importador de café para avanzar en la producción local con sello de origen, a partir de un desarrollo concretado en Tucumán que marca un punto de inflexión para la agroindustria nacional.

El proyecto fue impulsado por la empresa Cabrales S.A. en conjunto con el Gobierno de Tucumán, a través del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), y logró superar con éxito la fase experimental para dar lugar a un producto cultivado, procesado y elaborado íntegramente en el país.

Se trata del primer café argentino con sello de origen, un avance que, según destacan desde el sector, permite proyectar al país como un nuevo actor dentro del mapa global de cafés de especialidad.

El desarrollo del café en suelo tucumano forma parte de una estrategia más amplia de diversificación productiva, con el objetivo de generar nuevas economías regionales intensivas en mano de obra.

Si bien el cultivo aún se encuentra en una etapa inicial, los resultados agronómicos obtenidos hasta el momento son positivos y abren la puerta a una expansión futura.

“Argentina tiene el potencial para dejar de ser solo un país importador y empezar a integrarse al grupo de productores de origen”, señalaron desde el IDEP.

Casañas y Martín Cabrales.

En este esquema, la articulación entre el sector público y privado resultó clave: mientras la compañía aportó know how técnico y experiencia en el negocio, la provincia impulsó la capacitación de productores y el desarrollo del cultivo.

Calidad internacional

Uno de los puntos más destacados del proyecto es que el café argentino logró alcanzar estándares internacionales de calidad, con un perfil sensorial propio vinculado a las condiciones agroclimáticas del norte argentino.

El terroir tucumano, junto al clima subtropical, permitió obtener granos con características diferenciadas, como cuerpo equilibrado y aroma persistente, lo que posiciona al producto dentro del segmento de cafés especiales.

Incluso, los primeros lotes ya cumplieron con parámetros internacionales, lo que refuerza el potencial del país para competir en mercados exigentes.

Más allá del logro productivo, el desarrollo del café argentino abre un nuevo frente económico: la posibilidad de generar exportaciones en un mercado dominado históricamente por países tropicales.

El objetivo, según sus impulsores, es posicionar a la Argentina dentro del segmento de café gourmet y de especialidad, con valor agregado y diferenciación por origen.

De consolidarse, la iniciativa no solo permitiría diversificar la matriz productiva del norte del país, sino también avanzar hacia un modelo donde la Argentina deje de ser únicamente consumidora para convertirse, también, en productora de café con identidad propia, destacaron desde el Idep. (Noticias AgroPecuarias)